martes, 7 de diciembre de 2010

La primera visita a la universidad e Izza

Diciembre… mes de fiestas y de ponerse las pilas para estudiar antes de las vacaciones. Haré ambas cosas, así que durante este mes no les escribiré sobre cómo “estudiar en Francia y sobrevivir en el intento”, sino de cómo yo sobreviví en el intento durante mis primeros quince días en este país de quesos, vinos y malos olores.

De hecho, tengo otro blog, medio abandonado, de donde estoy jalando estas historias y que lo crée como un ejercicio de memoria (pues la mía es muy mala) para los años venideros.

Llegué a Lyon a estudiar pero estoy en Paris. ¿Qué pasó? ¿Por qué sufrí tanto al llegar? ¿Qué problemas tuve? ¿Qué experiencias graciosas pasé? Esto y mucho más durante diciembre. No cambie de canal y sobretodo ¡no lo leas!


***

Hoy fue mi segundo día en Lyon y estuvo lleno de trámites, caminatas, palabras que no comprendí y perdidas. Hoy también tenía la primera reunión de la maestría, la tan famosa reunión por la que vine una semana antes de comenzar clases. La reunión la llevó un tío con su camisa afuera, con un arete, con cara de recién bañado y, es más, al parecer recién levantado. También habló una flaca y lo iba a hacer también otra tía pero llegó más tarde que la patada. No, no era peruana, era francesa. Los materiales también estaban un poco misios.


La reunión era a la 1 y media pero preferí llegar temprano para reconocer la cancha, tal como hacen los futbolistas. Es una universidad grande. Como no está en el centro de Lyon, han podido agarrar bastante terreno y tener bastantes áreas verdes. Es un campus bien bonito que aún estás remodelando por algunos lados. El otro campus está en pleno centro de la ciudad (o eso es lo que hasta ahora creo) y tiene otro estilo. Es una construcción antigua con grandes columnas y todas esas cosas monumentales. Impresionante.

Bueno, la cosa es que fui al MAEVA. ¿Qué es eso? Es el servicio de recepción de estudiantes recién llegados, osea, los extranjeros que están en nada. Oui, oui. Me atendió una chica que se parecía a Nefertiti pero con varios kilos de más. Tenía nombre de compañía metalúrgica: Insaf. Era un poco seca pero supo orientarme bastante. Me informó sobre el seguro médico, la carta del estudiante, los talleres, etc. pero mi gran problema, pues, es el alojamiento. Alquilé una habitación de hotel por dos noches y mañana a las 11 ya me dan una patada para sacarme.

El asunto es que uno debe encontrar alguien con quien vivir. Como esta tarea es imposible hacerla en un par de horas (mi caso), entonces apareció una opción que había leído en la web de la universidad pero que nunca más apareció. Creo que la quitaron para no se paseen tantas moscas: el alojamiento temporal. En otras palabras, alguien que estudia en la universidad se ofrece para alojar a algún extranjero perdido, como yo. Claro, hay que ser medio loco para ofrecerse a esta bondad. Por lo menos en Perú, eso está más difícil que eliminar el pasaje de a china. Pero acá la gente se tiene más confianza. Bueno, la cosa es que Insaf corporated buscó en sus listas a los bondadosos que ofrecen alojar temporalmente a los perdidos. No tuvimos suerte, bueno, ella, porque yo solo miraba. Nadie contestaba su teléfono. Así que me dijo que regrese en la tarde y que encontraríamos una solución. Ta…ta…ta…tannnnnnnnnn

Y pasó lo que tenía que pasar. Insaf corporated había buscando en su lista de hombres bondadosos pero no en el de las mujeres. Así que la segunda mujer que llamó por teléfono atracó. Izza se llama. Insaf corporated me hizo hablar con Izza por teléfono. Se le sentía una chica joven y con poca confianza de recibir a este peruano (y eso que no ha visto los programas de Laura Bozo). Quedamos con Izza en encontrarnos a las 6 p.m. de ese mismo día. Todo esto implicaba romper la democrática regla número 1 fijada con Sayuri (“ni ca… te alojas con una mujer”). Así es la política pero también así son las urgencias. No hubo moción de censura al respecto.

(por ahí queda el MAEVA)

Bueno, Izza parece peruana. Pero no por sus rasgos sino porque llegó tarde. En realidad tuve que llamarla. Pensé que se había arrepentido (los programas de Laura Bozo se pueden bajar por internet). La cita fue en un Bar llamado Calle Latino. Para el estándar peruano suena a mucha juerga pero en realidad para los franceses tomar una cerveza es algo permitido a cualquier hora y es un medio de comunicación mucho menos “indecente” que en otros lados.

Izza estaba con una amiga suya, una morenaje que bien podría haber dicho que era la hermana de Waldir. Ambas son buenas chicas, se notan tranquilas y serias, además son medio chibolas. Tienen entre 22 y 23 años creo. Como es de esperar, la conversación fluyó como el río Rímac en época de sequía. No, mentira. A ambas se les notaba que me estaban midiendo pero rápidamente vieron que soy un chico serio, interesante y guapo. Bueno, si bien no me lo dijeron, nunca necesito preguntarlo... A los dos minutos, les hablé de mi enamorada pues así podía reducir la tensión sexual que noté en sus pupilas. Sí, siempre tengo cuidado de eso cuando conozco a las mujeres.

Luego llegaron algunas otras de las amigas de estas chicas y esto se iba a hacer más largo. En realidad, yo pensé que íbamos a conversar cinco minutos y ya. Ya con todo el grupo pude probar un poco más mi francés. Le falta aceite. Pero, bueno, es cuestión de costumbre. Ya un poco aburrido, cansado y agotado de no comprender algunas cosas, me fui y ellas se quedaron. La historia de este día termina prácticamente ahí pues estaba tan cansado que casi me duermo en los 3 minutos de metro y al llegar al hotel caí como una roca.

1 comentarios:

Daniel Ramirez dijo...

Laura bozo!!!! jajajaja xD

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